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El origen de las patatas bravas

El origen de las patatas bravas

Si estás de visita por Cantabria y en una de tus paradas buscas dónde comer en Santander y aún no lo has decidido, hay algunos platillos que pueden hacer que te decantes por uno u otro lugar, algunos de ellos tan populares como ricos.

Las patatas bravas son un claro ejemplo de platillo que puede aclararte dónde comer en Santander. Clásicas, con más de 50 años entre los paladares españoles y con un origen que aquí te contamos.

Las patatas bravas tienen su nacimiento en 1960, año más, año menos, en (no se sabe a ciencia cierta) dos bares madrileños que ya han desaparecido: La Casona y Casa Pellico. Las filas que había en esos lugares para consumirlas eran de campeonato, según algunas referencias históricas que hablan de ese origen.

Hay que tener en cuenta que en épocas en las que el racionamiento o la pobreza han causado mella en algunas poblaciones de España, la patata siempre ha sido alimento barato y muy recurrido para tiempos difíciles. Por eso forma parte de la cocina mediterránea.

La tapa es tan simple como deliciosa, ya que consiste en cortar dados desiguales de patata, cocerlos o freírlos y acompañarlos de una salsa con un poco de picante que hace honor a su nombre.

Como dato curioso, la misma ONU publicó en 2008 un compendio de recetas de patatas de varios países. En ese recetario estaban las patatas bravas como típicas y reconocidas en España. Todo un agasajo del principal organismo mundial.

En Mesón Rampalay tenemos para mimar tu paladar unas deliciosas patatas bravas marca de la casa. Visítanos y disfruta este platillo tan característico de la geografía española, con sus múltiples variedades a lo lardo del territorio nacional. Y si no quieres quedarte solo en las patatas, tenemos gran variedad de platillos fríos y calientes para que tu experiencia culinaria sea extraordinaria.

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